Editorial  

Los votantes estadounidenses han empezado a rectificar. Hace dos años, en medio de discursos grandilocuentes, amplias sonrisas y vanas ilusiones pacifistas,  cometieron el inmenso error de elegir como presidente a un político inexperto, débil, indeciso, populista y radical. Le dieron cómodas mayorías en las dos cámaras legislativas y prácticamente lo ungieron como el salvador mesiánico de todas las crisis y el prodigioso pacificador de todas las guerras. Era el mito romántico de Barack Hussein Obama, que rápidamente resultó frustrado por la tozuda realidad. 

En estas elecciones legislativas y estatales de mitad de período, Estados Unidos ha vuelto a dar una lección ejemplar de responsabilidad democrática.  "De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error”, decía Marco Tulio Cicerón. La mayoría de los estadounidenses, de forma sabia y afortunada, han demostrado que son capaces de enderezar el rumbo de su nación, propinándole una derrota aplastante a quien antes habían aclamado y eligiendo, con mayorías abrumadoras, a quienes mejor interpretan los principios tradicionales norteamericanos de libertad individual,  bajos impuestos, gobierno limitado, austeridad fiscal, patriotismo y pasión empresarial. 

Así las cosas, el triunfo histórico de los republicanos y del admirable movimiento conservador del Tea Party, es una clara manifestación de apoyo ciudadano a los valores constitucionales que han hecho de Estados Unidos la nación libre y próspera que todavía es, y también un valiente y firme mensaje de rechazo e incluso de rebeldía frente a las políticas socialdemócratas de Obama y su partido, ajenas y contrarias a la esencia individualista, liberal y conservadora de los Estados Unidos. 

Los resultados electorales son contundentes: en la poderosa Cámara de Representantes, conformada por 435 escaños, los republicanos ganaron 243 y los demócratas se quedaron con 192. Este escenario puede frenar la agenda legislativa de Obama y constituye el mayor cambio de poder desde que los demócratas perdieron 75 escaños en las elecciones de 1948. 

En el Senado, la situación no es mejor para Obama y los demócratas. Aunque mantuvieron la mayoría, porque sólo estaban en juego 37 de los 100 escaños, los demócratas perdieron terreno, quedando con 52 senadores, mientras que los republicanos sumaron 47.  Y en cuanto a los gobernadores, la derecha republicana alcanzó la mayoría con 26 gobernaciones. 

Estos resultados, que además conllevan la salida de la arrogante y detestable Nancy Pelosi de la presidencia del Congreso estadounidense, mejoran las perspectivas de una pronta ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. 

Ahora bien, aunque estos comicios son un triunfo incuestionable de la centro-derecha liberal-conservadora y una paliza durísima para Obama y la izquierda demócrata, aún no ha empezado a descollar un candidato capaz de vencer a Obama en las elecciones de 2012. Esto no ha hecho más que empezar.


Comentarios  

 
+1 #2 04-11-2010 14:56
Totalmente de acuerdo... menos populismo es más libertad y más desarrollo... ahora hay que sacar a Obama de la casa blanca en 2012
 
 
+2 #1 03-11-2010 23:14
"We the People..."
 

Regístrese aqui para dejar su comentario.

Opinión

Justicia: Desviaciones peligriosas                                        Jesús Vallejo Mejía
¿Quién está frenando la investigación de la CSJ contra Piedad Córdoba?                             Eduardo Mackenzie
Santos: Ceder, ceder y ceder      Iván Garzón Vallejo
El PC2 y las FARC                          José Obdulio Gaviria
Una legalización inteligente        Andrés Mejía Vergnaud
El gran problema de España        Carlos Alberto Montaner
Educación ¿Un derecho gratuito?                                         Saúl Hernández Bolívar
Un ejército, dos realidades          Rafael Nieto Loaiza
España, una lección de democracia                                      Darío Acevedo Carmona
Obama mira ya a 2012                 Alberto Acereda
Combatir a los terroristas donde estén: De Reyes a Bin Laden                                                 Juan David García Vidal
Más opinión en "Especiales" >>