03 Marzo 2011
Editorial (Juan David García Vidal)
Contra viento y marea, sin apoyo de ningún partido político, sorteando innumerables trabas burocráticas y a pesar de la indiferencia de casi todos los medios de comunicación y del clamoroso silencio del gobierno Santos, un valeroso grupo de colombianos ha convocado para este viernes 4 de marzo, entre las 11 am y las 2 pm, a través de las redes sociales de Internet, una manifestación ciudadana en todo el país y en varias ciudades del mundo para protestar contra el secuestro, contra los shows mediáticos de las liberaciones de secuestrados, contra la negociación con las guerrillas y, en suma, contra los terroristas de las FARC y todo lo que representan.
“Es un sentimiento generalizado de rechazo a los engaños de las Farc”, advierte la convocatoria. Según los organizadores de la marcha, “es una necesidad del pueblo rebelarse, sacudirse, liberarse del cáncer social que tiene más de 40 años y que amenaza con seguir por muchos años más”.
El propósito de la manifestación es exigirles a los terroristas “Que cesen definitivamente el secuestro, el reclutamiento de niños y jóvenes, los campos minados, el terrorismo y el abuso a la sociedad colombiana”, dice Erika Salamanca, promotora del evento. Pero no sólo eso, la marcha también tiene el valioso propósito de exigirle al gobierno “que no dé respiro a las operaciones militares y que la única mediación que se autorice sea para la rendición incondicional de las Farc”.
Esta manifestación, que tiene lugar tres años después de la histórica marcha contra las FARC del 4 de febrero, en la que millones de colombianos salieron a repudiar el terrorismo marxista, es una magnífica oportunidad no sólo para expresar el inmenso respaldo social e ideológico a la exitosa doctrina de la seguridad democrática, sino también para demostrar la solidez y la magnitud del rechazo que en la sociedad colombiana suscitan las atrocidades y las mentiras de las FARC y de sus defensores, entre quienes militan activamente personajes tan merecidamente despreciados por los colombianos como la destituida senadora Piedad Córdoba, alias “Teodora de Bolívar”, y el dictador venezolano Hugo Chávez.
Manifestarse contra las FARC es tan necesario como combatirlos militarmente. No nos olvidemos que además de ser organizaciones terroristas, las FARC y el ELN, son también grupos políticos. Utilizan el terrorismo y el narcotráfico para lograr unos fines políticos totalitarios que son su razón de ser, su objetivo y su sentido. En consecuencia, para derrotarlos, el Estado y especialmente la sociedad civil, tienen la obligación moral de destruir sus objetivos políticos, combatiendo su ideología, refutándola, deslegitimándola, desmintiéndola, desacreditándola y desenmascarándola, protestando en su contra una y otra vez, sin cobardía y sin medias tintas. ![]()
Juan David García Vidal es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y magíster en asuntos internacionales de la Universidad Externado de Colombia en convenio con la Universidad de Columbia en Nueva York y con Sciences Po de París. Es director general de Comentario Digital.



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