18 Junio 2010
Editorial
Juan Manuel Santos ha demostrado que es un candidato que vence y que convence. Ya tuvo una arrolladora victoria en la primera vuelta electoral, quedando a escasos votos de ganar la presidencia en esos comicios, sacándole una enorme ventaja a su más inmediato contendor. Alcanzó otro triunfo político impresionante, al lograr reunir en torno a su candidatura de unidad nacional, no sólo a las fuerzas uribistas del Partido Conservador y Cambio Radical, sino también al grueso del opositor Partido Liberal y a sectores independientes y del sindicalismo. Cuenta con un respaldo en el próximo Congreso, necesario para la gobernabilidad, que se encuentra en torno al 80 por ciento.
Santos también ha probado ser un candidato claro, convincente y persuasivo en sus propuestas. Así quedó evidenciado en los distintos debates electorales en los que se enfrentó a Antanas Mockus.
Entre balbuceos y con desespero de mal perdedor, Mockus intentó apabullar a Santos acudiendo a verdades a medias, a propaganda negra, a datos falsos y a historias sin fundamento, que fueron sistemáticamente desmontadas por Santos.
A diferencia de Antanas Mockus, Juan Manuel Santos no quiso centrarse en el cruce incesante de reproches personales. Fuera de dar detalladas explicaciones y rendir cuentas sobre los magníficos resultados de sus gestiones pasadas, Santos prefirió plantear ideas y exponer propuestas claras y concretas. Su manejo de los principales asuntos del país es inmensamente superior al de su rival: economía, comercio, relaciones internacionales, seguridad nacional, administración pública, política fiscal, en cada una de esas y otras muchas áreas, Santos mostró un dominio total.
Eso, evidentemente, no es un debate, es un soliloquio, es un monólogo, es el corolario lógico del marcado contraste entre un Santos sereno, preparado, profundo y capaz, y un rival malhumorado, agresivo, sombrío, incompetente y confuso. Mockus no ha dado la talla y los votantes colombianos prefieren el liderazgo firme y seguro de Santos, no tanto por lo que él es, sino porque encarna en esta elección el proyecto político de Álvaro Uribe, porque ha sabido movilizar al pueblo, mostrándoles un camino realista para un futuro mejor y porque su contrincante, entre inconsistencias, sólo generó una ilusión vacía y pasajera.
En consecuencia, no es casualidad que todos los sondeos de intención de voto coincidan en otorgarle a Juan Manuel Santos una enorme mayoría en las elecciones presidenciales del próximo domingo 20 de junio. Sin embargo, aunque resulta casi imposible que Santos pierda estas elecciones, no hay que llamarse a engaños, pensando, de antemano, que la suerte está echada y que todo está decidido. Esto no se termina hasta que el último voto sea depositado en las urnas.
Por eso, esperamos que los colombianos hagan un balance de estos últimos ocho años y piensen qué candidato tiene las mejores condiciones para afrontar el enorme desafío de mejorar y darle continuidad a las políticas exitosas del gobierno actual, corrigiendo errores y emprendido las reformas estructurales que todavía necesita el país para acelerar el crecimiento, aumentar el empleo, derrotar definitivamente al narcoterrorismo, consolidar la seguridad y convertir a Colombia en un nuevo “milagro económico”. Desde Comentario Digital, no sólo invitamos a que los colombianos voten para que ejerzan el derecho de elegir libremente a su próximo gobernante, sino que además los exhortamos a que lo hagan de forma responsable y reflexiva, teniendo en cuenta las consecuencias del apoyo a una u otra opción.



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