Juan David García Vidal

El catastrófico calentamiento global está de moda. En sinnúmero de cumbres internacionales, cátedras universitarias, documentales, libros, artículos de opinión, arengas ecologistas y especialmente discursos políticos, se usa, abusa y aprovecha el tema.

Nos dicen y nos repiten que todas las pruebas científicas demuestran, con certeza absoluta, que el calentamiento global es causado por los humanos, que está empeorando y que, si no entregamos más poder y más dinero a los políticos para frenarlo, acabará destruyendo el planeta, matándonos a todos. 

Falso. Nos han estado engañando sin el más mínimo pudor. El calentamiento global provocado por la actividad humana, es sólo una hipótesis científica que aún no ha sido plenamente comprobada, ni tampoco existe un “consenso científico” al respecto. Y, aunque fuera cierto, las mediadas implementadas para controlarlo, como el Protocolo de Kyoto, son un despropósito ecológico y económico. Ya se han derrochado más de 50 mil millones de dólares de los contribuyentes de todo el mundo, en una imaginaria alarma climática, que sólo ha beneficiado a un puñado de burócratas internacionales y a los científicos más politizados y más catastrofistas. 

La farsa quedó al descubierto con el reciente escándalo científico, conocido como Climagate, producto de la revelación y posterior propagación por Internet de una ingente cantidad de correos electrónicos y documentos internos de varios científicos vinculados a la ONU y pertenecientes a la Universidad East Anglia de Inglaterra, dentro de la Unidad de Investigación del Clima (UIC), caracterizada por su activismo en defensa de la teoría del calentamiento global antropogénico. 

De acuerdo con la información conocida, los científicos alarmistas admitían, en privado, haber manipulado y maquillado datos e informes, con el objeto de hacerlos más dramáticos. También reconocían tener dudas sobre la influencia humana en el clima. Al tiempo que acordaban excluir y combatir los estudios de científicos escépticos, marginándolos de publicaciones académicas. 

Este escándalo es un nuevo golpe a la ya menguada credibilidad de los informes de la ONU, los cuales han sido desmentidos por múltiples estudios independientes, así como por un grupo de 150 científicos del clima , que niegan el supuesto “consenso científico” proclamado por la ONU. Están, por ejemplo, los trabajos y reflexiones del científico danés, Bjorn Lomborg, ex miembro de Greenpeace, el famoso ecologista escéptico.  También están los estudios de otros científicos, expertos en climatología, como Stephen McIntyre, R. McKitrick, Zbigniew Jaworowski, Tim Ball, Richard Lindzen del MIT, David R. Legates o Fred Singer, quien estableció el sistema climatológico satelital norteamericano. 

Varios de ellos sostienen que los ciclos solares, no el dióxido de carbono, determinan los cambios climáticos. Sin embargo, lo único cierto al respecto es que el clima en el planeta siempre está cambiando, el cambio es lo normal, lo natural. Por ejemplo, hace un milenio, durante la edad media, el hemisferio norte estaba en un período más cálido que el actual, cuando Groenlandia no se encontraba cubierta de hielo como ahora, sino que era la Tierra Verde que le dio su nombre, en la que los vikingos cultivaban vino. Luego, entre 1450 y 1850, las temperaturas bajaron nuevamente, generando una pequeña edad glacial. Volvieron a subir entre 1880 y 1940. Posteriormente experimentaron un descenso, hasta mediados de los años 70, cuando hubo gran alarma por el enfriamiento global. Las temperaturas ascendieron desde 1975, aproximadamente, hasta el año 2001. En ese período fue cuando se desató la actual histeria climática. 

Sin embargo, en contradicción con las terribles predicciones de Al Gore y de los científicos de la ONU, quienes pronosticaban un siglo XXI cada vez más caluroso, lo que realmente viene registrándose, de manera empírica y comprobable, son caídas importantes en las temperaturas del planeta, sin que se pueda afirmar todavía, de forma concluyente, que haya una tendencia de enfriamiento global. 

El más reciente invierno del hemisferio norte batió todos los records de frío y nieve. En Washington D.C., por ejemplo, nunca se había registrado tanta nieve como en esta temporada invernal, superando el récord de 54,4 pulgadas de 1899 y dejando a la capital estadounidense completamente paralizada. Las cataratas del Niágara, según informa Libertad Digital, se congelaron casi totalmente, como no sucedía desde 1949.  En 2007, nevó en Buenos Aires, algo que no sucedía desde 1918. En enero de 2008 nevó en Bagdad y en mayo sucedió lo mismo en Arabia Saudita, algo insólito.  

Según estudios de la NASA el 2008 ha sido el año más frío de la década. También la NASA ha reconocido que la superficie congelada en el Ártico aumentó más de 500.000 kilómetros cuadrados, entre 2008 y 2009. Además, de acuerdo con una investigación de los científicos Kyle Swanson y Anastasio Tsonis, pertenecientes a la Universidad de Wisconsin, es probable que estemos entrando en una nueva etapa de enfriamiento global, que podría durar varias décadas.  

Aún así, los políticos de todos los colores siguen empeñados en aprobar legislación que encarece cada vez más el uso de combustibles fósiles, con impuestos y tasas más altas para los ciudadanos y las empresas, lo cual sí tiene efectos verdaderamente catastróficos en la economía, con el consiguiente empobrecimiento de los más vulnerables y de aquellos países que se están desarrollando. Por lo que el “remedio” resulta peor que la “enfermedad” y lejos de ayudar a las próximas generaciones, las hará más pobres, causando graves daños ecológicos, porque bien se sabe que cuanto más próspera sea una sociedad, es más probable que la gente se preocupe por cuidar el medio ambiente.

Ver el Videos:

La gran estafa del calentamiento global:                                                                                      

JavaScript no está habilitado!
To display this content, you need a JavaScript capable browser.
                  

Debates en Libertad: Una verdad incomodísima:                                                         

JavaScript no está habilitado!
To display this content, you need a JavaScript capable browser.

*Juan David García Vidal es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y magíster en relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia en convenio con la Universidad de Columbia en Nueva York y Sciences Po de París. Se desempeña como asesor jurídico y como profesor universitario de Derecho Internacional, Derecho Comercial Internacional, Geopolítica y Globalización. Es el director de Comentario Digital.  

                                                            


El engaño climático

Regístrese aqui para dejar su comentario.

Comentario Digital en Twitter


Comentario Digital Facebook