05 Julio 2011
Por Andrés Mejía Vergnaud
Hoy 5 de julio celebra Venezuela el bicentenario de su independencia. Es curioso que el autor de estas líneas, desde hace tiempo enamorado del estudio de aquel país, celebra hoy también su cumpleaños. A la fecha llegamos llenos de preguntas. La mayoría de ellas no tendrán respuestas mientras no sepamos cuán grave es la condición de Hugo Chávez.
Hay, sin embargo, algo que es casi una certeza: quien haya estudiado la historia del chavismo entenderá que éste difícilmente puede vivir sin su comandante. Así son los caudillos: en ellos, en su persona, se concentra la vida del proceso. Sin ellos no puede existir, porque además nunca hacen de él un sistema. Ninguno de los colaboradores de Chávez, ni de los actuales ni de los anteriores, goza del fervor popular que inspira el actual presidente. Este fervor se manifiesta en que, en las encuestas, las personas culpan al gobierno de sus problemas pero afirman que es Chávez quien los puede resolver.
Finalmente, vale observar el desfile militar que muy probablemente se celebrará hoy, y en el que tal vez nuestro “nuevo mejor amigo” hará alarde de sus adquisiciones de armamento, como sus nuevos tanques T-72 y sus aviones tácticos KW-8. Sobre estas adquisiciones de armas no ha dicho ni una palabra el presidente Santos, tal vez porque esto dificultaría su propósito de ser reconocido como un “líder regional”.
Andrés Mejía Vergnaud es director académico del Observatorio de Política y Estrategia de América Latina (OPEAL) del Instituto de Ciencia Política en Bogotá. Es autor de “Maestros de la Democracia Moderna” (Legis, 2003), y del libro “El destino trágico de Venezuela: Con o sin Chávez” (Tierra firme, 2009).
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