13 Julio 2010
Juan Manuel Zuluaga
Las vacaciones son época propicia para volver a libros que nos cautivaron en el pasado. Qué bueno destinar -como buenos lectores- momentos para compartir buenos libros al calor de un abrazo fraterno y una chimenea.
Eso pasa con un escritor como Albert Camus y su afamada novela “El Extranjero”. Raro acceder a esas páginas existenciales cuando te encuentras de vacaciones.
Es evidente, que las obras existenciales de la postguerra no fueron escritas porque al autor se le antojo hacerlo y ya. No es un capricho pasajero que hayan sido editadas por el simple hecho de ser editadas y que muchos lectores las lean como un simple pasa tiempo de distracción.
Pues no, si muchos piensan lo contrario; están realmente equivocados. En estos tiempos de incertidumbre y de inestabilidad afectiva, social, laboral y económica, caen como anillo al dedo.
Libros y artículos escritos por personajes de la talla literaria y social de Jean Paúl Sartre, Simone de Beauvior y Albert Camus, aparecen en consecuencia a los momentos de desazón, de absurdo, de una total incongruencia en la vida de los pueblos europeos en la época de la post-guerra. Esa es una perogrullada y todo el mundo sabe el dato anterior.
Pero en estas vacaciones, que bueno traer a colación la figura de Camus y su novela. Tratar de poner a la luz los problemas que agobian al hombre contemporáneo en relación con su conciencia, plantando una tesis muy original y planteando un humanismo adaptado a la sociedad contemporánea, en la que los cronopios sufrimos tanto cuando nos topamos con curiosos mersaults por todas partes.
¿Por qué muchas personas se vienen ganando gratuitamente el penoso diploma de Mersault en el ahora? ¿Por qué mucha gente se siente así por estas fiestas? ¿Será que el relativismo, el consumismo y el egoísmo hicieron ascuas el verdadero sentido de las celebraciones navideñas?
Es triste –y a la vez esperanzador- saber que nos encontramos en momentos de crisis. Esta palabra está presente en todas partes: la crisis mundial ronda por aquí, que la social pasta por acá…que los problemas económicos quiebran el bolsillo de los ciudadanos. Y que la existencial –con los emos de turno- está por ahí rondando en la mente de los terrícolas.
En síntesis; estamos en crisis y no importa que se refiera mucha en ella, puesto que la conocemos muy bien. Pero se trata de ser objetivos, y sí se mira desde un punto más pragmático, llegamos al siguiente cuestionamiento: ¿Será que estamos exagerando? ¿Será que el hombre es muy fatalista en ese sentido e inventa crisis donde no las hay? Las crisis, aunque suene a cliché, son un momento para superarse, para auto-evaluarse y seguir por la senda que nos hace mejores cada nuevo día.
He ahí el punto clave, para comprender a los Mersault de nuestros días. Cada cual carga con sus penas en estas navidades...eso es obvio y no tiene discusión. Pero existen famas tipo Cortazar, gente que encuentra su existencia extremadamente tediosa y trasmiten su existencia rumaniante al resto de mortales con los que conviven.
Entonces los mercaderes de la autoayuda lograrán grandes sumas en estas navidades. Propondrán nuevas panaceas para desterrar los problemas que nos aquejan, para supuestamente encaminar la vida de los mersaults, mientras sus cuentas bancarias se inflan descaradamente.
Albert Camus dejó una obra póstuma para que el hombre contemporáneo se autoevaluara y tomara una mejor posición de su existencia. No es una critica mal intencionada la que él hace. Es más bien una guía para que no caigamos en las sendas de la monotonía. Es una advertencia para encontrarle nuevos colores al amanecer.
Juan Manuel Zuluaga Robledo es Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Trabajó para el periódico El Tiempo y para Vivir en El Poblado. Actualmente es estudiante de la Maestría en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana y codirector de www.revistacronopio.com
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