04 Mayo 2010
Diego Alejandro Zuluaga
Hace pocos días, los sindicatos, que representan a una parte de los trabajadores del mundo, celebraron el Primero de Mayo o Día del Trabajo, conmemorando la huelga protagonizada por los obreros de las fábricas de Chicago, que durante mayo de 1886 se fueron a la huelga para pedir la jornada laboral de ocho horas.
Los trabajadores colombianos conmemoran este día con una tasa de desempleo del 11.8%, circunstancia que aprovechan algunos de los candidatos a la presidencia para hablar de cómo crearán empleo si salen elegidos, empleos que los colombianos necesitan, pero que ellos no podrán crear, sino los empresarios. Lo más eficiente que pueden hacer nuestros políticos es quitar las trabas y las cortapisas para que los empresarios inviertan, generen riqueza y ayuden a disminuir las altas tasas de desempleo que nuestro país ha tenido desde hace varias décadas.
El Día Internacional de los Trabajadores también sirvió a los candidatos presidenciales para hacer campaña y repartir demagogia, que tan solo sirve para incentivar el odio hacia los creadores de riqueza, los emprendedores, los hombres de negocios, todo por no saber diferenciar entre un hombre creativo (empresario), que se enriquece favoreciendo a los demás, y un mercantilista, que se enrique empobreciendo a los demás, gracias a la ayuda del gobierno.
La conmemoración de las revuelta de Haymarket (Chicago), también se convierte en la ocasión propicia para denigrar del capitalismo del libre mercado, del comercio y para que salgan a flote los resentimientos de miles de personas que piensan que los culpables de sus tragedias son las edificaciones atacadas, los cajeros automáticos asaltados, las paredes rayadas o los pobres ciudadanos que ven afectado su día de descanso y tranquilidad por las manifestaciones violentas.
Muchos de los que salen a marchar este día no saben cuál es el origen histórico de la celebración y tampoco el origen ideológico. No les importa, porque lo suyo es pedir supuestos derechos o defender privilegios, los cuales no deberían existir en un verdadero sistema de libre mercado, en el que cada quien es libre de elegir dónde trabajar, cuántas horas hacerlo, cuánto cobrar por ellas y a quién trabarle o no. El mercado implica una libertad de elección que no tenemos en Colombia. En este momento nuestra economía, que tiene un desempleo que no baja de los dos dígitos, es una economía mixta con algo de libertad, pero con grandes restricciones. Es una economía mercantilista, punto medio entre la libertad y la esclavitud.
La fecha del Día del Trabajo coincide con la celebración del día de San José Obrero, padre adoptivo de Jesús. Sería bueno recordar que el oficio de carpintero que desempeñaba el esposo de María no era un trabajo indigno, o venido a menos, o realizado por hombres muy pobres, sino por la clase media de la Judá de aquel tiempo.
En conclusión, según la novelista de origen ruso Ayn Rand, defensora del capitalismo como sistema moral: "Si los trabajadores luchan por mayores sueldos, se claman como 'beneficios sociales', si los empresarios luchan por mayores beneficios, esto es condenado como 'avaricia egoísta'”.
Diego Alejandro Zuluaga es estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Antioquia y también adelanta estudios de Comunicación Social-Periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
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