20 Octubre 2011
José Brechner
Las protestas izquierdistas contra Wall Street las predije en un artículo publicado el 19 de Noviembre de 2008, intitulado “A quién culpará Obama”. Estoy estudiando la posibilidad de abrir mi columna de oráculos, pero no les quiero quitar trabajo a los adivinadores, nigrománticos y astrólogos. Una revuelta de meditativos gurúes puede ser en extremo desconcertante y afectaría el orden cósmico.
Los manifestantes de Wall Street culpan a las grandes corporaciones de su paupérrima situación como si fuesen accionistas de ellas, pues muchas dieron pérdidas. Que su loado presidente Obama, no haya logrado mejorar la producción y reducir el desempleo en más de dos años de gobierno, no es culpa de él; es de los que generan trabajo. Brillante análisis de los progres: la culpa es de los ricos.
Sería ilustrativo saber qué harían estos vagos sentados en las aceras, sin sus iPhones, Androids, Internet, WiFi, MP3, Levy´s, Nikes, Oreos, MacDonald´s y Coca-Colas si no fuese por las corporaciones que los fabrican.
Los piqueteros anticapitalistas pueden darse el lujo de pasarse días enteros en las calles porque no falta un George Soros, multimillonario comunista, desequilibrado mental; la incomparablemente idiota Yoko Ono que jamás hizo algo interesante ni productivo y la ordinaria prócer de los “white trash” (basura blanca norteamericana), Roseanne Barr, que les hacen llegar jugosas donaciones.
Desde Buenos Aires a New York, los izquierdistas claman por la lucha de clases. Siempre novedosos y actualizados en el tiempo con sus contemporáneos del Siglo XIX, estos vividores quieren vegetar robándoles a los que trabajan.
Cuando sus correligionarios tienen poder, como Nancy Pelosi en el congreso estadounidense o Cristina Kirchner en la Casa Rosada; estos descarados políticos interceden por ellos, pues los vagabundos sustentan sus lujos. Migajas para los callejeros, aviones de lujo para los mandatarios.
La revuelta en Wall Street, es la manera en que Obama trata de encontrar culpables para justificar su mediocridad y distraer la atención de su notable fracaso como estadista. Pero lanzarse contra las corporaciones de las que espera recaudar mil millones para su campaña, no es la movida más inteligente.
De forma inconcebible, los Estados Unidos está adoptando el comportamiento de los demagogos tercermundistas latinoamericanos. Tal vez Cristina tenía razón cuando dijo que, “parece que Obama leyó a Perón”.
Entrevistados algunos de los piqueteros de Wall Street para conocer sus motivaciones, un jovenzuelo dijo: “me gusta el sentimiento de unidad”. Típico taradito con las células cerebrales tostadas que cree que está en Woodstock.
En un nivel de imbecilidad más penetrante, una manifestante dijo: “¿Para qué se necesita el dinero? Se podría vivir mejor sin él”. Esta luminaria quiere volver a la edad de piedra. Su alma mater debe ser el presidente boliviano Evo Morales, otro sabio de estos tiempos que opina igual, aunque disfruta como nadie de su cuantiosa fortuna dudosamente adquirida. “Dudosamente” es un eufemismo. El rey de la coca es el rey de la coca.
El movimiento progresista norteamericano recién está dando sus pasitos de bebé. En unos pocos meses, debido a que los demócratas son incapaces de revertir las condiciones económicas que ellos mismos crearon, endeudando a su país como nadie lo hizo jamás, las concentraciones serán más numerosas y agresivas.
Ya que los revoltosos están contra el capitalismo, encarnado según ellos en las grandes corporaciones y los bancos, en algún momento comenzarán la destrucción, el saqueo y la intimidación.
Veremos entonces que hace Obama, pues estos malvivientes son la esencia de su esqueleto partidario. (Realmente parecería que estamos hablando de algún presidentico latinoamericano).
Estos manifestantes son la versión más irracional de la izquierda marxista, que jamás leyó a Marx. Se esparcen como un virus, infectan todo, pudriendo lo que está a su paso, produciendo un retroceso irrecuperable en la evolución de los pueblos. Pero están de moda y la moda manda en la corriente progre del oscurantismo del Siglo XXI.
José Brechner es analista político boliviano, con presencia regular en periódicos de Latinoamérica, Norteamérica, Europa y el Medio Oriente. Es el periodista boliviano más leído en el mundo. Fue diputado, embajador y miembro fundador del partido Acción Democrática Nacionalista. En su actividad profesional privada, ejerce como asesor de políticos e inversionistas.
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